













Obra empezada, medio acabada
Obras son amores, que no buenas razones
O es buey o tortolilla o sarmientos en gavilla
Dicho popular que significa que ante una situación de opciones limitadas o dicotomía, o se presenta una cosa o la otra (o nada), reflejando la necesidad de elegir entre alternativas concretas, como si fueran elementos básicos y distintos para la subsistencia (buey para comer, tortilla para comer, sarmientos para leña). Es una forma de expresar que no hay término medio o que hay que tomar una decisión clara. Se usa para indicar que alguien está dudando entre varias posibilidades, o que solo hay un conjunto limitado de alternativas. Origen/Uso: Aparece en diccionarios de paremiología catalana como equivalente a la expresión "una cosa o altra serà, o res", indicando opciones definidas y excluyentes, según Paremiologia catalana comparada digital. En resumen, es una expresión que subraya la falta de alternativas complejas y la necesidad de decidirse por lo básico y tangible.
Ojos que no ven, corazón que no siente
Otro gallo cantaría
Oficio de manos no lo parten hermanos
Refrán popular español cuyo significado principal es que el trabajo manual o las posesiones obtenidas mediante el esfuerzo personal no deben ser objeto de disputa o reparto, ni siquiera entre hermanos, ya que pertenecen legítimamente a quien los ha conseguido con su propio trabajo. El refrán resalta la importancia del trabajo individual y la propiedad personal, sugiriendo que hay ciertos bienes o habilidades que son intocables y no deberían causar conflictos familiares. También puede entenderse como una recomendación a mantener la armonía familiar por encima de las disputas materiales, especialmente aquellas relacionadas con el esfuerzo personal. En la cultura popular y el vocabulario cofrade de Semana Santa, se ha interpretado de forma metafórica para referirse a la labor de los costaleros o portadores de pasos, cuyo "oficio" (la acción de cargar el paso) no se interrumpe ni "parte" (divide) por discusiones, sino que se lleva a cabo en unidad y hermandad
Ojos hay que de legañas se enamoran
"Ojos hay que de legañas se enamoran" es un refrán popular que tiene esta otra variante: "Ojos hay que de legañas se pagan". El significado viene a ser el mismo (enamorarse = pagarse), o sea que el gusto o el amor no siempre se rigen por la razón o la belleza objetiva, y que las personas a veces se sienten atraídas por otras que quizás no son vistas como deseables por los demás, o que tienen defectos evidentes (al usar los ojos emplea las legañas). En pocas palabras, que cada persona tiene sus propios gustos, por peculiares que parezcan, y lo que a uno le parece un defecto, a otro puede no importarle o incluso atraerle. Es similar al refrán "el amor es ciego"
Obra comenzada, no te la vea suegra ni cuñada
El refrán aconseja mantener en secreto los proyectos o asuntos importantes hasta que estén finalizados. El refrán sugiere que, si uno quiere que un proyecto (simbolizado por la "obra") llegue a buen término, es mejor ocultarlo de personas que podrían, intencionadamente o no, obstaculizarlo, criticarlo o inmiscuirse en él. La mención específica de la "suegra" y la "cuñada" se debe a la tradicional mala fama de estas figuras en el refranero popular, vistas a menudo como personas entrometidas o con malas intenciones, que podrían "gafar" o impedir el progreso de la obra con sus comentarios o influencias. En resumen, el refrán transmite la idea de que es prudente ser discreto con los planes personales para evitar interferencias o mala suerte antes de que se materialicen por completo.
Ofrecido sea al diablo el maravedí
La frase la encontramos en la obra El Quijote, de Miguel de Cervantes. Es utilizada por el escudero Sancho Panza y se refiere a que, en sus viajes, se alojaba en ventas sin pagar, ofrecido sea al diablo el maravedí. El maravedí era una moneda de la época de poco valor en la época. Por lo tanto, la expresión significa "al diablo la moneda más insignificante" o, en un sentido más amplio, "al diablo el dinero que tenga que gastar". Se usa para expresar que no importa el coste, especialmente cuando se consigue algo de forma gratuita.
Oír, ver y callar, recias cosas son de obrar
Su significado es que es muy difícil y requiere gran prudencia y autocontrol practicar estas tres acciones: oír sin inmutarse, ver sin reaccionar y, sobre todo, guardar silencio sobre lo que se ha oído y visto. El refrán enseña la importancia de la discreción y la prudencia, sugiriendo que el silencio es a menudo la mejor política, aunque resulte costoso de mantener. Es una advertencia sobre las dificultades de abstenerse de comentar o actuar precipitadamente ante situaciones que uno presencia. Existe una versión latina equivalente que refuerza esta idea: "Audi, vide, tace, si vis vivere in pace" (Oye, ve y calla, si quieres vivir en paz)
Oyen las voces y no las razones
Refrán que se utiliza para describir a las personas que se dejan llevar por habladurías, rumores o influencias externas (las "voces"), en lugar de prestar atención a argumentos lógicos, pruebas o la verdad objetiva (las "razones"). El dicho implica una crítica hacia aquellos que actúan de forma irracional o injusta, basándose en el sensacionalismo o en lo que dice la mayoría, sin analizar los hechos o considerar una perspectiva sensata. No hay un origen específico documentado en los resultados de búsqueda, lo que sugiere que es una expresión idiomática extendida en la cultura hispanohablante. Es importante notar que los resultados de búsqueda se centran principalmente en el significado médico de "oír voces" (alucinaciones auditivas), lo cual no es el sentido de esta frase metafórica.
Oveja harta, de su rabo se espanta
La frase es un refrán popular en español: "Oveja harto, de su rabo se espanta" (a veces escrito "oveja harta, de su rabo se espanta"). Significa que las personas, cuando están satisfechas, saciadas o cómodas, a menudo buscan problemas o motivos de preocupación donde no los hay. La "oveja harta" representa a alguien que no tiene necesidades reales ni peligros inminentes, por lo que su propia cola (algo inofensivo y que siempre está ahí) se convierte en una falsa alarma o fuente de susto. Es una forma pintoresca de decir que la ociosidad o la comodidad extrema pueden llevar a la gente a inventar ansiedades innecesarias.
Ovejitas tiene el cielo, o son de agua, o son de viento
Esta frase es un refrán popular español que describe las nubes tipo altocúmulos, conocidas como "cielo aborregado", y predice el tiempo: si las nubes son grises y densas, indican lluvia; si son más blancas y dispersas, anuncian viento o buen tiempo. Es una forma poética de observar el cielo para predecir cambios meteorológicos, asociando las nubes algodonosas con ovejas y señalando si traerán agua (lluvia) o viento (cambio de clima). Significado del refrán: Se refiere a las nubes pequeñas y algodonosas que se agrupan en el cielo, pareciendo un rebaño de ovejas o borreguitos. Estas "ovejitas" (altocúmulos) son señales. Si tienen un tono más oscuro y pesado, son nubes de lluvia (agua). Si son más blancas y dispersas, indican la llegada de viento o un cambio en el tiempo. En resumen: Es una observación meteorológica tradicional para predecir el tiempo basándose en la apariencia de las nubes, las cuales se asemejan a un rebaño de ovejas.